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Parque Marino Francisco Coloane
En la XII Región, se
encuentra el Parque Nacional Francisco Coloane. correspondiente a
aproximadamente 670 km cuadrados al rededor de la isla Carlos III, es
la primera AMP propiamente tal en aguas Chilenas, y su
creación se debe a la presencia principalmente, de ballena jorobadas.
Han sido registradas también ballenas francas y Minke Antártica. Toda la región, incluye especies de
cetáceos menores de alto atractivo como el Delfín
austral y la tonina
overa conocida como "el panda" de los delfines.
El avistamiento de cetáceos es frecuente
en esta zona, que posee condiciones náuticas protegidas
y una gran belleza escénica.
Esta es la primera zona en Chile en
contar con una norma oficial de regulación de las actividades
turísticas de observación de cetáceos. Aún
no existen estudios que demuestren que están cumpliendo con el
objetivo encomendado, pero recomendamos que la zona sea visitada. Esto
también permitirá desarrollar estos estudios y
someterlos a la autoridad administrativa para que haga las
modificaciones que se requieran.
Normas de regulación en el Parque Marino Francisco Coloane. Presionar aquí...

Ballenas Azules en Chiloé
Adicionalmente,
existen esfuerzos locales en en la zona sur de la isla grande de
Chiloé (El Corcovado) para promover el turismo de observación de
ballenas azules.
Si bien la
presencia de ballenas azules era conocida por los habitantes locales
desde siempre, y por los registros de cazadores de ballenas, este hecho
fue masivamente explotado en los medios por investigadores locales.
Lamentablemente, no ha recibido ni la misma difusión, ni respeto, la
destacada australiana Dra. Deborah Thiele a quién le corresponde
genuinamente tanto el descubrimiento en el verano de 1998, como la comunicación
a la comunidad científica de la presencia de estas ballenas en el mismo año;
como consta en los registros de publicaciones en el foro
más importante de la comunidad científica
especializada. Ver:
Deborah Thiele, Barbara Pijanowski y Don Ljungblad. 1998.
“A note on blue whale sightings in the Southern
Chilean fjords” (1998). Documento SC50/0610/WP2. Presentado
durante la 50a Reunión del Comité Científico
de la Comisión Ballenera Internacional.
También
de forma muy lamentable, se ha fomentado el desarrollo de actividades
turísticas antes de constar con un reglamento que regule dichas
actividades.
En la zona
existen fuentes de presión negativa sobre los
cetáceos. Tales como caza ilegal, interacción
pesquera y detrimento del habitat debido a la masiva
incorporación de jaulas flotantes de cultivos marinos. Desde su
difusión en la prensa es que se ha sumado el impacto proveniente
de un masivo turismo sin regulación alguna. Este incluso ha
incluido el uso de aeronaves como aviones menores y
helicópteros. Estos últimos están prohibidos en la
mayoría de las regulaciones de lso países que cuentan con
turismo regulado de observación de cetáceos. En cambio,
en Chile éstos han sido utilizados por turistas, dueños
de propiedades locales, personas que sin ser biólogos ejercen
como tal e incluso biólogos formales. Ciertamente, la
opinión de estas personas no debiera ser considerada como una
opinión confiable sobre las forms de determinar y mitigar los
efectos negativos de las actividades humanas sobre las poblaciones
silvestres de cetáceos.
Debido a la, en nuestra opinión, irresponsable difusión en la prensa antes de desarrollar los estudios necesarios, es que nunca sabremos
con la rigurosidad científica necesaria, cuál era la
conducta
normal de dichas ballenas azules y especies co-habitantes. Esta
información era necesaria para poder compararla
con aquella ante la
presencia turística y así determinar su impacto positivo
y negativo,
sin tener que especular. Existe el registro del varamiento de una
ballena azul en la zona, sin que su causa haya sido estudiado
adecuadamente.
Es
muy poco probable que las Autoridades Chilenas dispongan de la
responsabilidad y decisión necesarias como para hacer lo adecuado:
detener el turimo en la zona por un tiempo prudencial mientras
se efectúan los estudios necesario en las condiciones más naurales
posibles (al menos sin turismo de observación de cetáceos). En
Chile no existen regulaciones
sobre difusión responsable de información relacionada con el patrimonio
natural, por lo que dicha decisión queda al albedrío y responsabilidad
de los investigadores que hacen su propia difusión.
Por estas razones, es que invitamos
a nuestros visitantes sumarse a quienes genuinamente procuramos la
preservación de las poblaciones de cetáceos, cuyas
especies están amenazadas. En consecuencia, evitar visistar y
hacer turismo con los cetáceos de Chiloé y en
cualquier otra zona que carezca de regulaciones oficiales de esta
actividad. En cambio, les invitamos a visitar las zonas que
están debidamente estudiadas, protegidas y reguladas.
Sólo cuando existan regulaciones puestas en práctica, es
que podremos suponer que nuetra presencia no será una fuente
más de problemas para estas especies tan amenazadas.
Etica profesional
La forma en que
la que los biólogos del CMMR Leviathan trabajan incluso
antes de la fundación de esta organzación, indica
que las etapas a desarrollar y cumplir son:
1) estudio
científico formal de la ocurrencia de los cetácoes en la
zona. Estos se consideran terminados cuanod son publicados en revistas
de la disciplina con consejo revisor;
2) producción de una línea de base que
inlcuya a la mayoría de la divesidad biológica
local, la determinación de las actividades humanas locales;
3) publicación formal de estudios sobre el impacto que ejercen
sobre la vida silvestre, las actividades humanas existentes;
4) elaboración de una propuesta de normas para mitigar los impactos negativos;
5) la puesta a prueba de dichas normas con la colaboración
de los habitantes locales (sólo entonces se podría hacer
difusión en la prensa);
6) presentación formal de las propuestas corregidas, a la Subsecretaría de Pesca;
Lamentablemente,
el CMMR Leviathan aún es la única organización de
investigación científica dedicada al estudio de los
mamíferos marinos en Chile que cuenta con esta
autorregulación y la ha cumplido.
El haber
hecho difusión en la prensa, incluso antes de haber
efectuado los estudios formales sobre los impactos acuales de las
actividades humanas previas a la aparición del turismo de
observación de cetáceos no regulado, o haber sido
declarada una Area Marina Protegida, es en nuestra opinión,
una irresponsabilidad. Esperamos que en el futuro, cuando Chile posea
biólogos mejor capacitados, una comunidad científica
más alerta y crítica, y autoridades administrativas
más activas en su responsabilidad de gestón de los
recursos naturales, ocurran menos casos como estos.
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